Los trayectos en taxi no son apreciados de verdad hasta que es la empresa quién paga esos viajes, de otro modo estás siempre pendiente del tráfico y de esa máquina infernal llamada taxímetro y de como va pasito a pasito subiendo la cantidad de lerus que vas a tener que pagarle al buen hombre. Cuando le pides que te haga la notita todo cambia, hasta te parece amena la conversación que te dan algunos pofesionales del taxi. Si a esto le sumas que la mayoría de conductores son fronterizos u oriundos de Marruecos, la cosa es divertida. ¿Y de qué se habla con un taxista?: de actualidad con un punto de vista diferente, de tradiciones tanto árabes como cristianas (me hace gracia cuando me dicen: “qué buenas son las fiestas de ustedes”) y el tema por excelencia de taxis y ascensores: el tiempo.
Extrañamente cuando llevo maletas, tengo prisa para coger el barco y pago yo, la conversación no me interesa… ¿Habrá suplemento de conversación? porque como me clavan siempre…

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Comentarios

  1. A mí, realmente agradable me parece coger un taxi, cuando llega la necesidad “perentoria” de asistir a la consulta privada de “mi” dentista. ¿O no? ¿os asustan l@s dentistas?… que sabreis…

    1 | dicho por Javi el 01/12/2004 a las 12:41

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